Ahora que te encuentras navegando por mi sangre, y conoces muy bien mis puntos débiles, hoy por hoy que conoces todas mis debilidades; me atrevo a despertar a mitad del día aun cuando todavía sigo caminando en los pasillos de tu mente en tus sueños, porque hoy prefiero no habitarlos mas.
Hoy por hoy, ya sé dónde hallarte, hoy por hoy ya no salgo a buscarte, puesto que sé muy bien donde encontrarte.
Ya que alguna vez me obligaste a olvidar mi nombre para pronunciar el tuyo muy despacio para que se volviera mío.
Ya que quisiste que no oyese más que tu voz, como única melodía dulce y triste, canciones para mí, tuyas de media noche.
Ya que me hiciste obedecer a tu mirada y creer en ella, casarme con tus ojos aguamarina y miel, un raro color mentiroso.
Hoy por hoy, ya sé dónde hallarte, hoy por hoy ya no salgo a buscarte, puesto que tengo miedo de encontrarte en el mismo lugar, en donde me dejaste, tristemente sé que te quedaste allí, ave libre de alas cansadas de vuelos y prisas de sueños con promesas rotas de ti misma.
Ahora que te encuentras navegando guiado por tu propia sangre; a una estrella a la que me enseñaste llegar, en ella, la más lejana estrella a cinco galaxias de aquí, te he dejado el deseo que recomendaste para mí, no lo necesito ya, y te lo he cedido a ti, para que te libere de ése lugar lleno de metas lejanas y escenas que rebotan en un mismo recuerdo. Vuela una vez más bella ave cantora una y otra vez más pídele a nuestra estrella, todos tus sueños más imposibles los más inalcanzables cuéntale tus miedos y regálale tus oraciones. Confió en que todo ello te lo ha de agradecer y todo ello te lo concederá, y cuando lo hayas conseguido todo no vueles nunca hacia ella, puesto que mis sueños suelen llevarme allí.