Supongo que sucede en cualquiera de nuestras etapas,
supongo y quiero creer en que no es bueno creer en la completa felicidad.
Supongo que el primer reencuentro no fue casualidad,
tan casual como encontrarnos en las mismas fechas y darnos cuenta horas después.
Un universo perfecto conspirando a nuestro favor, regalándonos momentos nuevos; episodios siempre diferentes desde un punto de vista diferente.
Nunca realizar las típicas cosas de una relación. Prefiero los lapsos de euforia y las charlas de recuerdos y las canciones escritas, dedicadas, cantadas yo prefiero tu guitarra.
Se descubren lugares inexplorados que ya estaban ahí, pero no veíamos (explotábamos completos los países conquistados).
Nuestros recuerdos no son regalos, son olores, son los sabores.
Se acordaron las no palabras y las ridiculeces. Nacieron excentricidades y batallas que vencer.
Se acordaron espacios y horarios para no estar juntos, se nos dieron alas y sueños en donde volar.
Nos implantaron distancias e inclemencias, a cambio de nuestras propias metas y un planeta para ir a reírnos de éstas.
Nos forjamos en la construcción de algo imperfecto, de algo irreal y despertamos juntos sintiéndonos diferentes.
Nuestras manos solo coincidían en despedidas, mientras las de ellos coincidían en sus hermosísimas costumbres y sin afán de crear puesto que lo que tenían ya lo habían inventado otros tiempo atrás.
Nos sentimos no aptos al mundo y ante todas las medidas de tiempo y distancia en todas las etapas las oleadas de viento nos llevan a nuestro lugar, estamos juntos; sin querer demostrarle a nadie que esto no es completa felicidad, ni una casualidad. Aquellos a nuestro rededor son solo pares que complementan a un todo escaso de resaltar, sienten envidia de lo que no son, pero no hacen daño, se conforman y creen en sus manos entrelazadas a ningún lugar.
Vivimos en un mismo pensamiento que discute y se vate a duelo en las noches de vuelo, creamos una guerra fatal, pues después de ésta siempre surge una paz mucho más fuerte que todos los ojos que nos miran alimentarnos de nuevos mundos de un universo que solo conspira a nuestro favor.
“2007 días desde que te conocí, ni uno solo sin pensar en ti”
Ándya 2011
“Porque si fuésemos normales, tendríamos una relación normal, común tan corriente como todas las demás”
Dajer 2008