Al amanecer el tiempo va lento cuando no logró recordar el olor de tus suspiros. Y a lo largo del día el tiempo se convierte en pensamiento, en recuerdos; lo veo en el puente en el que nos encontramos, el mismo en el que nos despedimos. Corre entre paradas y me sonríe a la entrada de un cine. Me besa en un sillón hundido y me cobija entre almohadas naranjas. Y de pronto ese mismo tiempo se vuele prisa por una noche que canta y al oír tu voz sé que nuestro tiempo de nuevo se ha vuelto un sueño y de nueva vez estamos juntos en el mismo espacio de "tiempo".